Lo que tiene tener dos hermanitas pequeñas es que esta parte de mi infancia está condenada a ser revivida una y otra vez, por los siglos de los siglos, hasta que se hagan un poquito más mayores y llegue el Rebelde Way de su generación a la tele del salón de mi casa. Hoy, tras llegar a casa después de mi último examen de tercero -Radiología- pude comprobar con entusiasmo que tocaba "La Sirenita", y como de pequeña me encantaba, pues ahí que me acoplé a verla.
Y así fue como comprendí de donde derivan todos mis problemas actuales de autoestima con los hombres... Lo que sigue es una transcripción directa de la película:
Úrsula: Tu tendrás que haber logrado que el príncipe se enamore de tí, que te dé un beso; no uno cualquiera, sino un beso de amor verdadero. Si te besa antes del anochecer del tercer día, seguirás siendo humana para siempre, pero si no lo hace... ¡Me pertenecerás! ¿Aceptas querida?
Ariel: Si me convierto en humana, ya no veré a mi padre ni a mis hermanas...
Úrsula: Así es, pero tendrás a tu hombre. Es difícil decidir en la vida, ¿no crees? Además, hay otro pequeño detalle. No hemos hablado de cómo me pagarás... No se puede recibir sin dar nada a cambio...
Ariel: Pero yo no tengo nada...
U: No es mucho lo que pido, sólo es una insignificancia... No lo extrañarás. Lo que quiero es... TU VOZ.
A: ¿Mi voz?
U: ¿Qué comes que adivinas? No hablarás, ni cantarás.
A: Pero sin mi voz, ¿Cómo hablaré?
U: ¡Eso no importa! Te ves muy bien. No olvides que tan sólo tu belleza es más que suficiente. Los hombres no te buscan si les hablas, no creo que los quieras aburrir. Allá arriba es preferido que las damas no conversen a no ser que no te quieras divertir. ¡Verás! Que no logras nada conversando, a menos que los pienses ahuyentar; admirada tu serás si callada siempre estás, ¡sujeta bien tu lengua y triunfarás! [...] Pobre alma en desgracia, ¡¿Qué haré por ti?! Si tu quieres ser feliz entonces tienes que pagar...

Y hasta hace algunos añitos las chicas teníamos que ser así si queríamos casarnos; e incluso actualmente ocurre en muchas ocasiones. ¿Pues sabes qué? Preferiría quedarme a vestir santos, ¡Pero por lo menos hacerlo cantando y hablando de lo que me diera la real gana! Será posible...
Ala, ya me he quedado a gusto. Un abrazo a todos.